Mapas cerebrales

En Atlantis también se hacen “Brain mappings.”  ¿Qué son? Bueno, la traducción literal “mapas cerebrales” o “mapas del cerebro” no ayuda mucho, por lo que queremos explicar qué es un mapa cerebral y cómo se hace.
 
Un mapa cerebral se basa en un EEG, un electro-encefalograma, es decir, un registro de las fluctuaciones de tensión eléctrica que siempre están presentes cuando el cerebro está activo. Nosotros los seres humanos dormimos regularmente, pero nuestro cerebro nunca duerme - simplemente trabaja con diferentes grados de intensidad, y cuando estamos despiertos trabaja más intensamente que cuando dormimos. Porque el cerebro nunca está inactivo mientras estemos vivos, siempre podemos descargar tensiones eléctricas (voltajes eléctricos), que los médicos también llaman potenciales. Estas tensiones cambian continuamente, por lo que la grabación no produce una línea recta, sino una "curva de oscilación," que constantemente sube y baja y produce ondas. La parte superior de las ondas  muestra la tensión (o el voltaje)    medida.  Otra característica de las ondas es su longitud; algunas son cortas y se siguen unas a otras en rápida sucesión, otras son más amplias y por lo tanto duran más tiempo. De modo que las longitudes de onda se puedan medir, cada segundo en el registro está marcado con una línea vertical. Si ahora se cuentan las ondas que ocurren en un segundo, se obtiene su frecuencia.  Los médicos dividen las ondas en rangos de frecuencia específicos:

  • Las más lentas son las ondas delta, no más de 4 de las cuales pasan en un segundo. Se dice que tienen una frecuencia de entre 1 y 4 Hertz (Hertz, abreviado a "Hz", indica el número de fluctuaciones - u ondas - por segundo).
  • Las ondas theta son menos lentas con una frecuencia de entre 4 y 8 Hz.
  • Aún más rápidas son las ondas alfa, que tienen una frecuencia de entre 8 y 12 Hz.
  • Las más rápidas son las ondas beta con una frecuencia de entre 12 y 30 Hz.

Para poder medir las descargas eléctricas que emite el cerebro, se colocan  electrodos en el cráneo.  Ya que en la práctica es correcto usar muchos electrodos, en Atlantis colocamos 19.    Se usa un gorro que tiene los electrodos integrados lo cual significa que éstos siempre se colocan en el lugar correcto del cráneo. Se utiliza un gel especial que asegura un buen contacto eléctrico con el cuero cabelludo. Después de cerciorarse que todos los electrodos están haciendo contacto, se puede comenzar la medición.
 
De los 19 electrodos se obtienen 19 curvas de la actividad eléctrica del cerebro, las cuales difieren entre si en distintos grados ya que provienen de diferentes puntos de la cabeza.  Los neurólogos necesitan mucha práctica para ser capaces de interpretar  lo que para los que no son expertos es sólo una “enredo de curvas.” En Atlantis estas curvas son analizadas por la computadora (el ordenador) la cual clasifica las ondas – por separado para cada una de las 19 descargas – en un principio de acuerdo a las frecuencias en las 4 gamas, para determinar cuan grande son las desviaciones de las curvas, y por ende, de los voltajes. Luego los voltajes son convertidos a colores. Los voltajes bajos se marcan en azul, los medianos se marcan en verde o amarillo y los más altos se marcan en rojo.  Finalmente esto produce una representación de 4 colores de la superficie del cráneo,  uno para cada rango de frecuencias, con el área alrededor de cada uno de los electrodos representada en los colores calculados. Todo esto se parece un poco al mapa de temperatura usado en los informes meteorológicos. Estos son los mapas cerebrales y la investigación se llama “mapeo cerebral,” es decir, la creación de un mapa del cerebro.  Por regla general, estas grabaciones se llevan a cabo dos veces, una con los ojos abiertos y una con los ojos cerrados.

Dado que el paciente ya está usando el gorro, se aprovecha la oportunidad para llevar a cabo otras investigaciones muy significativas las cuales también se basan en el EEG, los “potenciales evocados.” Por lo tanto, es posible medir la respuesta eléctrica del cerebro a un estímulo determinado.
 
Cada vez que oímos un sonido corto, por ejemplo, un "bip" o un "tut," esto sin duda dará lugar a una respuesta eléctrica en el cerebro.  Por supuesto esta respuesta está contenida en las “curvas de oscilación” de un registro EEG normal, pero no puede ser detectada ya que se pierde en la actividad normal del cerebro.  Es necesario imaginarse la situación un poco como estar en un estadio de fútbol repleto. Todo el mundo grita GOL y sólo una persona grita NO. Por supuesto, la palabra NO figura entre los gritos, pero no puede ser escuchada. Para poder encontrar la respuesta eléctrica del cerebro a un estímulo (que no tiene que ser un sonido, ya que funciona igual de bien con un estímulo visual, o sea luz, un estímulo táctil, etc., sino que simplemente tiene que ser un estímulo perceptible, que sea corto y repetible), el truco está en no registrar la respuesta a un estímulo individual, sino a muchísimos estímulos. La computadora (el ordenador) entonces calcula el valor promedio de las respuestas, por el que la "oscilación" del EEG normal se promedia a una línea recta.  Lo que queda es el promedio de la respuesta del cerebro al estímulo. Para esto es fácil medir los voltajes y también el tiempo de respuesta del cerebro (la curva de respuesta normalmente exhibe varias montañas y valles).

Una investigación más profunda del potencial evocado consiste en no ofrecer siempre al paciente el mismo sonido (estímulo), pero dos sonidos diferentes, y conseguir que el paciente preste cuidadosa atención a uno de los dos y, por ejemplo, que presione un botón. Los estímulos a los cuales se espera que reaccione el paciente son menos en número que los otros y están distribuidos de manera desigual. La computadora (el ordenador) ahora calcula separadamente las curvas de respuesta para los estímulos frecuentes a los que el paciente no tiene que reaccionar y luego para los estímulos infrecuentes a los que el paciente tiene por objeto (debe) responder. Esto da como resultado dos curvas de respuesta diferentes, una para la simple audición y otra para la escucha consciente. Igualmente se producen dos curvas para los estímulos visuales o de otra índole.  En este caso también, el voltaje y el tiempo de respuesta se pueden medir en las dos curvas.